
La sandía no es solo una de las frutas más grande en el mercado, posiblemente sea también la más jugosa, toda vez que 92 por ciento de su pulpa es prácticamente agua. Es sabrosa y les encanta a niños y adultos cuando se trata de calmar la sed. Pero ante la severa sequía de California, su cultivo tiene numerosos retos como el alto costo del agua, carencia de mano de obra, inflación y más.
Sin embargo, en la busqueda de opciones, los agricultores en coordinación con un investigador de la División de Agricultura y Recursos Naturales, UC ANR han encontrado, en una antigua técnica agrícola, la oportunidad de producir más sandías con menos agua, algo que es muy prometedor.
“El uso de injertos ha abierto un nuevo canal en el mundo de las sandías y para toda la producción de verduras en California”, dijo Zheng Wang, asesor agrícola en los condados en los condados de Stanislaus, San Joaquín y Merced, quien ha estado asesorando a los productores de esta fruta.

Todo comenzó, en el verano de 2018, poco después de que los agricultores presentaron a Wang, un problema apremiante. Supermercados y otros compradores estaban rechazando, por problemas de calidad, un número cada vez mayor de sandías.
A pesar que California es el tercer estado productor de sandías en Estados Unidos, después de Florida y Georgia, la investigación sobre las sandías a nivel estatal ha sido relativamente bajo.
“Parece que las sandías no han atraído mucha atención en relación a otras cucurbitáceas”, mencionó Wang. Cucurbitáceas es el nombre científico de cultivos como melones, todo tipo de calabazas, pepinos y más.
Wang, experto en los injertos de tomates y otros vegetales, sabe que los productores de verduras conocen los beneficios teóricos de los injertos, los cuales combinan un scion (la parte aérea de una planta) con el robusto portainjerto de una planta afín. Sin embargo, el gran reto es comprobar que es costeable. Especialmente en esta era en la que los agricultores enfrentan muchas presiones económicas, ellos necesitan asegurarse que el costo extra por el uso de los injertos es redituable. De ahí que la meta fue desde un principio reducir costos y aumentar rendimiento.
“Algunas veces, como productores queremos probar una nueva técnica agrícola o producto de cosecha”, señaló David Jarrett de Groningen & Sons, quien produce sandías en el Valle de San Joaquín. “Una persona como Zheng puede llevar a cabo un experimento importante y tiene los recursos, cuantitativos y cualitativos, para medir las posibilidades de éxito”.
En 2019 durante las primeras pruebas de colaboración con los productores, Wang probó si podían plantar menos plantas de sandías dejando entre sí un espacio mayor y obtener, al mismo tiempo, una producción estable de sandías de alta calidad.
La idea era que las plantas injertadas, que suelen ser más vigorosas y tienen hojas y un dosel más grande, producirían sandías comercialmente consistentes y que se pudieran cosechar entre 7 u 8 veces durante una temporada de cosecha prolongada.
“De esa manera podemos hacer una planta equivalente a ‘dos'”, explicó Wang, resaltando que las plantas no injertadas tienden a producir únicamente de dos a tres cosechas de buenas sandías y la calidad declina rápidamente a partir de ahí.
Los injertos tienen ‘mucho potencial'

Según Wang, los productores reportaron que, los campos con plantas injertadas produjeron, entre 15 y 25 por ciento más sandías por acre que los cultivos sin injertos, al tiempo que utilizaron un 30 por ciento menos de plantas y la misma cantidad de agua y fertilizantes.
Así, en esta era de una economía difícil, los injertos son una melodía dulce para los oídos de los productores porque ofrecen mayor rentabilidad.
“La agricultura de California se encuentra bajo estrés teniendo que competir por recursos limitados como la tierra, agua, fertilizante y más, pero fuera de este ámbito podemos mejorar algunos de nuestros cultivos con los injertos”, manifestó Jarrett. “Así como muchos cultivos de árboles están injertados, estamos aprendiendo que otros cultivos también pueden ser exitosamente injertados; la meta es crear una planta más fuerte que pueda crecer mejor en suelos marginales con menos insumos”.

Al mismo tiempo, los agricultores están adoptando la nueva técnica agrícola que consiste en sembar los cultivos de sandías con la nueva separación “estándar” de 4 a 5 pies , permitiéndoles reducir su población de plantas al tiempo que incrementan el rendimiento.
“El uso de injertos ha abierto un nueva opción en el mundo de las sandías y para toda la producción de verduras en California”, dijo Wang.
Lo que sigue para Wang es probar varias combinaciones de scions y portainjertos. Este año, inició una variedad de pruebas con portainjertos de varios miembros de la familia de las cucurbitáceas, como calabazas híbridas, calabazas cidra y botella, con la esperanza de generar resultados que los productores de sandías puedan usar para decidir las mejores opciones para sus condiciones locales.
“En resumen, hay muchas incógnitas pero también mucho potencial para el futuro”, manifestó el experto.
Adaptado al español por Norma De la Vega del artículo en inglés