
Un estudio encontró que los bosques resilientes tienen muchos menos árboles.
¿Qué aspecto tiene un bosque "resiliente" en la Sierra Nevada de California? Este tiene muchos menos árboles en comparación a los que estamos acostumbrados, indica un estudio ejecutado por la la Universidad de California, Davis sobre los bosque en donde se han registrados incendios con frecuencia.
Hace más de un siglo, los árboles en la Sierra Nevada casi no competían, con otros árboles, por los recursos naturales. La densidad de árboles que había a finales de los años 1800s asombraría a los californianos de hoy. Pero debido a la eliminación de los incendios, en la actualidad, los árboles tienen que convivir con seis o siete veces más árboles que sus antepasados, compitiendo por menos agua en medio de condiciones más secas y calurosas.
El estudio, publicado en el diario Forest Ecology and Management (Ecología y control forestal), sugiere que los rodales (comunidad de árboles) de baja densidad que eliminan ampliamente la competencia entre árboles son fundamentales para generar bosques resilientes a los múltiples estresores causados por un incendio forestal, sequías, escarabajos de la corteza y el cambio climático.
Este enfoque supondría un cambio significativo respecto a las estrategias de control actuales, las cuales usan la competencia entre árboles para dirigir el desarrollo del bosque.
Definiendo qué es ‘resiliencia ' o resistencia
Pero la pregunta básica es: “simplemente ¿qué significa “resiliente”? Un término, que aparece cada vez más en los planes de control, que es vago y difícil de cuantificar. Los autores desarrollaron esta definición de trabajo: “La resistencia es una medida sobre la adaptabilidad de los bosques a una serie de tensiones y refleja la integridad funcional del ecosistema”.
También descubrieron que una herramienta forestal común — el Índice de Densidad del Rodal (Stand Density Index), o SDI, por sus siglas en inglés — es efectivo para evaluar la resiliencia forestal.
“Los bosques resilientes responden a una serie de factores de estrés, no sólo a uno”, explica el autor Malcolm North, profesor afiliado de ecología forestal en el Departamento de Ciencias de las plantas de UC Davis e investigador ecólogo del Servicio Forestal de EUA, de la Estación de Investigación del Pacífico Suroeste. “‘La resiliencia consiste en sobrevivir a un estrés concreto como el fuego — pero en estos bosques están ocurriendo muchas cosas sobre todo con la presión del cambio climático”.
Naturaleza competitiva
La manera de hacer que los bosques de la Sierra se adapten a los incendios, requiere de una reducción drástica de la densidad — hasta en un 80 por ciento de los árboles, en algunos casos.
“Los tratamientos para restaurar la resiliencia en los bosques de hoy deberán ser mucho más intensos que el enfoque actual para reducir combustibles”, indicó Scott Stephens, de UC Berkeley y coautor del estudio.
El estudio comparó bases de datos de alta escala históricos y contemporáneos y las condiciones forestales en el sur y centro de la Sierra Nevada, desde el bosque Sequoia Nacional hasta el Bosque Nacional Stanislaus. Descubrió que entre 1911 y el 2011, la densidad de árboles se incrementó entre seis y siete veces, mientras que el tamaño promedio de los árboles se redujo a la mitad.
Hace un siglo, tanto la densidad de los rodales y la competencia eran bajas. Más de tres cuartos de los rodales forestales tenían poca o cero competencia que frenara el crecimiento de los árboles y redujera su vigor. En cambio, se considera que casi todos -entre el 82% y el 95%- de los bosques modernos con incendios frecuentes están en "plena competencia”.
El estudio indica que los bosques con densidades de árboles muy bajas pueden ser más resistentes a las amenazas de los incendios, la sequía y otros factores de estrés climático, manteniendo al mismo tiempo la calidad del agua, el hábitat de la fauna y otros beneficios naturales. Los bosques quemados por incendios de alta gravedad o que se secan debido a la sequía pierden tales servicios del ecosistema.
Una llamada de atención
Los autores sostienen que la sequía del 2012 al 2016, en la que murieron casi 150 millones de árboles debido a la infestación del escarabajo de la corteza provocada por la sequía, sirvió como llamada de atención para la comunidad forestal de que se necesitarían enfoques diferentes para ayudar a los bosques a enfrentar las múltiples amenazas y no solo los graves incendios forestales.
Es un cambio en el control forestal que elimina la competencia para permitir que los pocos árboles que queden puedan crecer más resilientes.
“La gente se ha acostumbrado a los bosques de alta densidad en los que vivimos”, dijo North. La mayoría de las personas se sorprenderían al ver el aspecto que tenían esos bosques cuando los incendios frecuentes los mantenían en una baja densidad. Pero si se eliminan los árboles más pequeños y se dejan los árboles capaces de superar el fuego y la sequía, dejará un bosque bastante impresionante. Esto significa crear condiciones muy abiertas con poca competencia entre los árboles. Hay mucha información histórica que respalda esto”.
“Nosotros pensamos que es posible generar bosques resilientes, pero eso requiere de una reducción drástica de la densidad de árboles hasta que haya poca o nada de competencia”, señaló Brandon Collins de UC Berkeley, otro coautor del estudio. “Hacer esto permitirá que los bosques se adapten a futuros climas”.
Entre los coautores también se encuentran Ryan Tompkins de Extensión Cooperativa de UC y Alexis Bernal y Robert York de UC Berkeley.
El estudio fue financiado por el National Park Service Pacific West Region (Servicio de Parques Nacionales de la Región Oeste), U.S. Forest Service Pacific Southwest Research Station (Estación de Investigación del Servicio Forestal de EUA del Suroeste del Pacifico), U.S. Joint Fire Sciences Program (Programa Conjunto de Ciencias del Fuego de EUA)y la División de Agricultura y Recursos Naturales de UC.