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Lecciones de un laboratorio forestal de 4 mil acres sobre la resiliencia al fuego

No obstante que la quema prescrita fue prohibida algún tiempo en Blodgett, ahora es una de las herramientas principales que los investigadores usan para reducir el riesgo de incendios forestales y mantener la biodiversidad del bosque.
No obstante que la quema prescrita fue prohibida algún tiempo en Blodgett, ahora es una de las herramientas principales que los investigadores usan para reducir el riesgo de incendios forestales y mantener la biodiversidad del bosque.

En los años que lleva administrando los bosques de California, Rob York ha ideado varias formas rápidas y fáciles de medir si un bosque está preparado para hacer frente a un incendio forestal.

“La primera pregunta que me gusta hacer es, ‘¿puedes correr por en medio del bosque?'”, indica York.

York, especialista asistente de extensión cooperativa y profesor asociado adjunto en silvicultura de UC Berkeley, hace la pregunta parada ante una arboleda de pinos durante un recorrido por la Estación de Investigación Forestal Blodgett, un bosque experimental de 4 mil acres ubicados al norte de Sierra Nevada. Aunque la supresión de incendios ha permitido que muchos de los bosques de California crezcan gruesos y densos, esta área del bosque es una por la que podrías realmente correr: el área está punteada por árboles grandes espaciados varios metros unos de otros y separados por una suave alfombra de agujas de pino.

Kane Russell, administrador forestal interino en Blodgett, sostiene dos antorchas de goteo después de demostrar cómo son utilizadas para iniciar las quemas prescritas.
Kane Russell, administrador forestal interino en Blodgett, sostiene dos antorchas de goteo después de demostrar cómo son utilizadas para iniciar las quemas prescritas.
“La idea es que si no hay mucha acumulación de combustible en la superficie — palos y troncos — deberías poder correr a través de él”, agrega York. “Mirando a través del bosque, habría que brincar sobre un tronco, pero, en general, podría trotar por en medio del mismo”.

Durante más de 50 años, York y otros investigadores forestales de Berkeley han utilizado el   Blodgett como un laboratorio viviente para estudiar cómo los diferentes tratamientos para el manejo de tierras — incluyendo la quema prescrita, el aclareo restaurativo y la tala de madera — pueden reducir el riesgo de incendios forestales severos y mejorar la resiliencia de un bosque a los impactos del cambio climático. Además de la investigación, Blodgett regularmente lleva a cabo talleres para propiearios para demostrar diferentes técnicas de manejo de tierras.

Después de otro año de incendios forestales rompe récords en California, el trabajo en Blodgett es más necesario que nunca y las agencias estatales y federales se hayan motivadas para promulgar prácticas más efectivas para el manejo de bosques. En el 2020, el estado y el Servicio Nacional de Bosques de Estados Unidos se comprometieron de manera conjuntaa administrar un millón de acres de bosques en California al año, y en el último mes la administración de Biden prometió miles de millones de dólares en nuevos fondos federales para reducir el riesgo de incendios forestales en el estado.

“[Blodgett] fue realmente diseñado para eventualmente hacer demostraciones sobre alternativas para la gestión de tierras y ofrecer un vistazo sobre cómo podrían lucir a gran escala”, manifestó York.

La Estación de Investigación Forestal es un bosque experimental de 4 mil acres en el norte de la Sierra Nevada. Todas las fotografías son de Evett Kilmartin
La Estación de Investigación Forestal es un bosque experimental de 4 mil acres en el norte de la Sierra Nevada. Todas las fotografías son de Evett Kilmartin
Experimentando con fuego

El bosque Blodgett es “un buen representante de millones de acres de una mezcla de coníferas de la Sierra”, dijo Ariel Roughton, administrador de las estaciones de investigación en los bosques de Berkeley. Después de que la mayoría de sus árboles fueron talados a principios del siglo XX, el bosque fue donado a Berkeley en la década de los 30 con la intención de que fuera usado para estudiar la producción sustentable de madera. Fuera de unas pocas reliquias que sobrevivieron la poda temprana, la mayoría de los árboles han vuelto a crecer y tienen aproximadamente cien años.

El bosque está actualmente dividido en áreas, de las cuales cada una ha recibido diferentes series de tratamientos desde que la gestión activa empezó en las décadas de los 50 y 60. Y aunque en un tiempo la supresión de incendios era la política de Blodgett — al anterior ecologista de incendios Harold Biswell se le prohibió usar la quema prescrita por el temor de que interfiriera con la producción de madera — el fuego es ahora una de las principales herramientas que los investigadores de Blodgett usan para mantener la biodiversidad y reducir el riesgo de incendios forestales intensos.

“En ese entonces, la gente pensaba, ¿‘por qué querrías usar fuego para el manejo de tierras?'. Querían cultivar árboles, querían cultivar madera. La idea de ver algo negro y chamuscado era literalmente fuera de escala”, señaló Scott Stephens, un profesor de ciencia forestal y co director de Berkeley Forests. “Es asombroso que hace pocas décadas atrás, los investigadores no tenían la oportunidad de realizar el trabajo que Rob y Ariel y otros están haciendo aquí ahora”.

En un tramo abierto en el bosque por el que York puede fácilmente trotar se observan las marcas de quemaduras ennegrecidas que se extienden hasta 10 a 15 pies por el tronco de cada árbol. Los europeos creen que antes de la colonización europea, estos bosques experimentaron incendios una vez cada diez años o menos, resultando en estructuras forestales abiertas similares a esta. Aquí, hace dos años, Roughton, York y sus compañeros llevaron a cabo una quema prescrita para remover el exceso de combustible en el piso y reducir el riesgo de un incendio forestal.

Rob York indica que un bosque saludable es uno por el que se puede correr.
Rob York indica que un bosque saludable es uno por el que se puede correr.
“Creo que es importante recordar que la naturaleza no ha tomado su curso sin mucha intervención humana desde la última glaciación, porque aquí existía una quema indígena fuerte”, manifestó John Battles, profesor de ecología forestal de Berkeley. “Siempre ha habido una intensa gestión humana de uno u otro tipo”.

De acuerdo con los investigadores, se tomó de 15 a 20 años activar el manejo, seguido de un mantenimiento regular, para llevar la zona forestal a este estado. A lo largo de los años, han trabajado para lograr la estructura abierta del bosque talando algunos de los árboles más grandes para madera, pero dejando los más grandes. También han usado una máquina llamada masticator para triturar los árboles pequeños y han llevado a cabo quemas prescritas regulares.

Aunque existen estrategias de gestión forestal que pueden ser efectivas en una escala de tiempo pequeña, usualmente toma por lo menos varios tratamientos separados durante el curso de unos años para restaurar exitosamente un bosque y reducir los riesgos a sufrir un incendio forestal, explica York.

Obtener la estructura forestal que queremos puede representar un reto”, mencionó York.  “Toma mucho tiempo y mucha inversión”.

El cambio climático está también reduciendo las ventanas anuales de tiempo cuando se tienen las mejores condiciones para la quema prescrita limitando cuándo y con qué frecuencia la silvicultura puede llevar a cabo quema de manera segura. Las condiciones calientes y secas usualmente hacen que la quema prescrita sea riesgosa durante el verano, mientras que la lluvia y nieve en el invierno dejan el bosque húmedo y el fuego no puede arder. Sin embargo, la investigación en Blodgett muestra que, con las decisiones de gestión correctas, la quema prescrita durante el invierno puede ser más viable.

“Debido a la cosecha de madera que retira un poco de la cubierta forestal y los tratamientos subsecuentes para remover el combustible de escalera, ahora tenemos más luz que pega en el suelo y se seca más pronto”, indicó Roughton. “Hemos llegado al punto aquí que podemos quemar más fácilmente debido a nuestras pasadas acciones de manejo”.

El uso de máquinas para retirar arboles pequeños y matorrales representa menos riesgos que las quemas prescritas, pero con frecuencia tiene un mayor costo.
El uso de máquinas para retirar arboles pequeños y matorrales representa menos riesgos que las quemas prescritas, pero con frecuencia tiene un mayor costo.
Amigos del bosque

Mientras que a York le gusta imaginar que corre en medio de los árboles, Battles tiene una evaluación métrica un poco diferente para medir la salud de un bosque.

“Necesitas poder correr entre los árboles” manifestó Battles. “Pero también quiero ver a todos mis seis amigos mientras corro”.

Los amigos de Battles son las seis especies de árboles que pueblan el bosque con una mezcla de coníferas de la Sierra: roble, pino ponderoso, pino piñonero, abeto blanco y Douglas y el cedro de incienso. La supresión de incendios — las estructuras forestales densas y sobre crecidas que pueden resultar — con frecuencia favorecen la sobrevivencia de algunas de estas especies sobre otras, resultando en bosques que son dominados por solo una o dos especies. Esta falta de biodiversidad puede hacer que el bosque, en su totalidad, sea menos resiliente a estresores como los escarabajos de la corteza o patógenos de los árboles, los cuales con frecuencia atacan algunas de estas especies, pero no a otras.

De acuerdo con Battles, la estructura abierta y los incendios frecuentes en este tramo de Blodgett han permitido que los seis de sus amigos prosperen.

“Veo a mi amigo, el pino ponderoso, al cual no ves con tanta frecuencia en el bosque no quemado porque es intolerable a la sombra — necesita luz. Veo al roble, pero también requiere de fuego para tener a muchos de los robles”, indico Battles.  “Veo a todos mis amigos aquí y tu solo los pueden ver cuando has tenido una gestión como esta”.

A John Battles le gusta ver la mezcla de las seis especies de árboles que conforman el bosque de coníferas de la Sierra.
A John Battles le gusta ver la mezcla de las seis especies de árboles que conforman el bosque de coníferas de la Sierra.
Durante los pasados veinte años, la investigación ha demostrado que la quema prescrita y aclarado mecánico con herramientas como el masticador pueden también beneficiar la calidad del suelo y disponibilidad de agua, a la vez que no tienen impactos significativos en los ecosistemas forestales. Mientras que la quema o la remoción de plantas y árboles puede liberar dióxido de carbono a la atmósfera, lo cual acelera el impacto del cambio climático,  reducir el riesgo de incendios forestales severos puede ayudar a mantener el bosque completo para el almacenamiento de carbono a largo plazo.

Sin embargo, aplicar estas técnicas en los 33 millones de acres de bosques de California continúa siendo una tarea monumental. La quema prescrita requiere de bastante experiencia y también está limitada por las condiciones del clima y regulaciones sobre la calidad del aire. Mientras tanto, el aclareo mecánico de árboles puede ser costoso y a diferencia de la cosecha de madera, no genera ningún tipo de ingreso para los propietarios de tierras — sin embargo,  los investigadores de Berkeley sugieren que crear un mercado para árboles pequeños y otros biomas de madera puede ayudar a reducir el costo al mismo tiempo que limita las emisiones de carbono.

“Los incendios solían ser muy comunes en este sistema y no son diferente a la mayoría de los otros bosques en California. Pero, cuando los alejas por tanto tiempo, empiezas esta transformación”, expresó Stephens. “Por ello es por lo que debemos reunir a las entidades públicas y privadas para llegar a un compromiso y crear una filosofía para poder avanzar en este tema. Blodgett tiene cuatro mil acres — eso es interesante, pero en realidad no aborda las necesidades del estado. También esperamos que nuestro trabajo le muestre a la gente de lo que es posible y luego les permita continuarlo”.

Scott Stephens espera que el trabajo en Blodgett servirá como modelo para la gestión forestal en el resto del estado.
Scott Stephens espera que el trabajo en Blodgett servirá como modelo para la gestión forestal en el resto del estado.